24Octubre2014

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La urbanización: una nueva realidad en el Gran Chaco

Como se constató con anterioridad el Chaco tarijeño, y el boliviano en general, está experimentando un proceso acelerado de urbanización al extremo de que ciudades intermedias como Yacuiba, Villamontes, Caraparí y Entre Ríos ya contienen a la mitad de la población total del área. Sin embargo, es en Yacuiba donde esta realidad de creciente urbanización tiene su máxima expresión, en efecto Yacuiba, incluyendo San José de Pocitos, paso de una población de poco más de 30.000, de acuerdo a los resultados del censo nacional del 1992, a alrededor de sesenta mil según diversas estimaciones.

El acelerado crecimiento urbano puede ser explicado desde diversas ópticas, comenzando por el hecho de que el Chaco no se abstrae a la realidad de urbanización que desde hace décadas está experimentando el país en su conjunto, producto fundamentalmente de la creciente migración campo â€" ciudad. Pero también existen factores que son peculiares a la región, como por ejemplo la nueva dinámica económica que está adquiriendo la región chaqueña, que si bien es una realidad, también es evidente que está siendo sobredimensionada, al extremo de convertirse en una especie de “mito de prosperidad” muy atractivo como destino de sectores empobrecidos de otras áreas geográficas, en un momento en el que el país en su conjunto está atravesando una aguda crisis económica.

El crecimiento urbano, particularmente del eje Yacuiba - San José de Pocitos está incorporando nuevos elementos de complejidad a la realidad social y económica de la región, donde además de los problemas propios de una ciudad en crecimiento como son las limitaciones, en calidad y cobertura, de los servicios básicos o la mayor delincuencia debido a la precariedad de los sistemas de vigilancia policial, están emergiendo nuevas formas de liderazgo y se está enriqueciendo el tejido social con el surgimiento de nuevas organizaciones de la sociedad civil que van desde las más tradicionales, como son las vecinales y gremiales, hasta organizaciones atípicas particularmente para el paisaje social chaqueño, como es el movimiento ciudadano gay “Grupo Esperanza Yacuiba” u organizaciones de trabajadoras sexuales.

Del mismo modo, producto de la extensión de la mancha urbana de la ciudad de Yacuiba en la última década, algunas comunidades guaraníes de esa zona, antes eminentemente rurales, fueron incorporadas progresivamente al espacio citadino. Sin embargo es interesante constatar que estos “barrios” indígenas continúan interactuando con la organización indígena y sus referencias de articulación social son más rurales que urbanas.

Como indica García Canclini “la diversidad contenida en una ciudad suele ser el resultado de las distintas etapas de su desarrollo” 1, lo es en el caso de Yacuiba, pero además Yacuiba tiene la virtud de ser el reflejo de los diferentes momentos que le toco vivir al Chaco tarijeño tarijeño en su conjunto, dando como resultado una ciudad donde conviven, junto a los habitantes originarios, migrantes de todo el país, particularmente de la región andina y también provenientes de Argentina.

1 García Canclini, Néstor. 1997. Culturas Urbanas de fin de siglo: la mirada antropológica. Revista Internacional de Ciencias Sociales.